VIAJAR EN LA NUEVA NORMALIDAD

Desde la fecha de finalización del estado de alarma causado por el COVID-19, tras meses de clausura e incertidumbre en todos los ámbitos, aquell@s que han podido, han intentado disfrutar de las vacaciones de verano, aunque de una forma distinta. Los hábitos de los viajer@s debían adaptarse para empezar a viajar en la nueva normalidad.

Pero la adaptación no ha sido solo para ellos. El sector del turismo ha cambiado de tercio, el valor añadido lo da la etiqueta “turismo seguro” y sobre ella, las empresas del sector han basado sus adaptaciones y sus propuestas. No sabemos por cuanto tiempo, lo que sí está claro es que hay cambios que llegan para quedarse.

ADAPTARSE A LA SITUACIÓN

Septiembre de 2020. El mes en que la nueva normalidad se pone a prueba. El final de la temporada estival está cerca, se acaban las vacaciones para muchos y en menos de quince días empiezan de nuevo las clases, aún con dudas sobre cómo será el desarrollo del nuevo curso escolar.

Habitualmente, este día suele marcarse en el calendario como la fecha de vuelta a las rutinas, donde es necesario mantener el equilibrio entre vida familiar, vida laboral, vida social y los extras que van surgiendo para que la rueda siga girando correctamente hasta Junio, mes en que empiezan de nuevo las vacaciones escolares.

Hay que decir que este año está siendo todo distinto. La pandemia ha trastocado la vida de muchos, los planes de otros y ha supuesto un giro radical en todos los ámbitos que nos afectan. Hay que adaptarse a la situación del momento.

En cuanto al turismo, podemos hacer una primera valoración a grandes rasgos, según las nuevas tendencias que han surgido en cuanto a viajar en la nueva normalidad y que, parece ser, serán el punto de partida para el turismo del futuro, o al menos, para el futuro más próximo.

DISFRUTAR SÍ, POR SUPUESTO, PERO EN GRUPOS REDUCIDOS

Desde el momento en que se ha dado el pistoletazo de salida, nuestra mayor ilusión ha sido la de volvernos a reunir. Va intrínseco en nuestra cultura. La familia y los amigos que son casi familia por encima de todo.

Después de horas y horas de videollamadas con aquellas personas a quienes hemos echado de menos, sin saber exactamente cuando podríamos volver a vernos en directo, surge la emoción del reencuentro, de cómo va a ser, de si lo haremos bien y cumpliremos con las normas o si nos va a cegar la ilusión y vamos a pecar de imprudencia por sentir la necesidad básica de abrazar a alguien.

Sin duda, existe la necesidad de respetar las normas de higiene y distancia, que se han convertido en nuevas normas de convivencia, más allá del interés propio de cada uno. Pero la obligatoriedad, moral o no, de reunirnos en grupos reducidos, no quita que podamos disfrutar de actividades adaptadas a esta característica.

Actividades como disfrutar de un maridaje privado de vinos y quesos en un lugar de confianza, un curso privado de kitesurf en un entorno natural idílico o una jornada de senderismo interpretativo para grupos reducidos, son opciones que ganan adeptos en estos tiempos.

EL AUGE DEL TURISMO LOCAL

Dentro de todo lo malo que nos ha traído la pandemia, es importante quedarnos con las consecuencias buenas de todo lo vivido.

A nivel personal, hemos renovado o incluso iniciado amistad con personas cercanas en nuestro día a día con quien casi no nos paramos a hablar: nuestros vecinos. Rara vez coincidimos o si lo hacemos es de forma rápida, cada uno tiene sus cosas que hacer. Pero durante los días de confinamiento, las charlas, quedadas, incluso el compartir la hora del aperitivo desde la zona de seguridad de cada uno, ha sido lo que ha mantenido la chispa encendida cada día para seguir adelante.

A nivel turístico-geográfico ha pasado lo mismo. Quien más quien menos se ha sentido atraído por conocer lugares exóticos y culturas distintas, situadas a miles de kilómetros de su zona de confort, alguna vez en la vida. Este año, la tendencia ha sido totalmente distinta. Gana protagonismo el turismo nacional y, en muchos casos, cuanto más cercano, mejor.

En Cataluña, viajando tan solo a un par de horas desde casa, encontramos opciones que son muy válidas para nuestras preciadas vacaciones. En muchos casos, una simple escapada ha sido suficiente para volver a disfrutar de la sensación de viajar.

Y para quien no se ha podido permitir una escapada, ya sea por la vuelta al trabajo post confinamiento o porque su economía se ha visto resentida, multitud de actividades al aire libre y nuevas propuestas han surgido para que, al menos, nos podamos dar el gusto de disfrutar de algún que otro día de ocio bien merecido haciendo algo distinto.

NUEVAS POSIBILIDADES PARA DESTINOS POCO CONCURRIDOS

Pese a las dificultades, hay destinos que se han visto “beneficiados” a partir del momento en que ha sido posible viajar en la nueva normalidad. Los destinos habitualmente poco concurridos por algún motivo han ganado protagonismo. ¿El motivo? El turismo seguro.

Muchos viajer@s han escogido destinos que habitualmente no están masificados hablando en términos turísticos. La necesidad de salir de casa y de no minar la ilusión que provoca la llegada del verano y de las vacaciones, exponiéndose lo mínimo a un posible contagio, junto a una economía afectada por una crisis a nivel general, han sido los motivos principales.

Ha sido el caso de la Terra Alta, región vinícola situada al suroeste de la provincia de Tarragona. Sus pequeños pueblos de montaña con paisajes que hasta al mismísimo Picasso le llamaron la atención; bodegas ubicadas en antiguas cooperativas de estilo modernista proyectadas por Cèsar Martinell, discípulo de Antoni Gaudí; actividades inmersivas al aire libre que te permiten descubrir leyendas del territorio; tardes de paseos a caballo que finalizan con una cata de cerveza artesana; visitas en las que disfrutar al combinar lo mejor del proceso de elaboración del vino con lo mejor de la historia del lugar; … Con tanto por ofrecer, parecía raro que fuera una parte del territorio que muchos viajer@s no conocían.

LAS CIUDADES TAMBIÉN SE ADAPTAN

Como dice el refrán, una de cal y otra de arena. Así como los destinos poco concurridos han ganado protagonismo, han sido las ciudades las que sí se han visto afectadas y mucho, hablando en términos turísticos. Destinos más que consolidados a nivel mundial, como es el caso de Barcelona, han dejado de recibir visitantes extranjeros por los motivos que todos sabemos, pero también han dejado de recibir visitantes nacionales en la medida en la que lo hacían, siempre hablando a grandes rasgos. Quizá ha generado desconfianza al visitante el que haya aumentado el número de contagios. Es cierto también, que la ciudad ha establecido un paquete de medidas que han afectado a la forma en la que se puede disfrutar del ocio que ofrece la ciudad en la nueva normalidad, pero quizá es necesario si se quiere mantener el equilibrio entre el turismo y la seguridad sanitaria.

Lo que much@s no se han planteado, es que probablemente haya sido el mejor momento para visitar la ciudad, porque a pesar de las normas y restricciones, la salida de los ciudadanos hacia sus destinos de vacaciones y las pocas llegadas de visitantes nacionales y extranjeros nos ha mostrado una ciudad en la que poder pasear, descubrir, admirar, conocer, degustar, visitar, … sin tener que lidiar con la habitual afluencia de ciudadanos y visitantes a los lugares más emblemáticos y concurridos.

LA NATURALEZA COMO PROTAGONISTA

Buena parte del protagonismo en las visitas post covid se lo está quedando el entorno natural. Escapadas para conocer parques naturales, como el Delta del Ebro, han sido de las más apreciadas por todo aquel que ha querido/podido viajar. Y hablo del Delta del Ebro porque en unos años ha pasado de ser un destino poco visitado aunque muy valorado por quienes lo conocían, a estar en los primeros puestos de las preferencias de los viajeros.

También las actividades al aire han ganado protagonismo: paddle surf, rutas combinadas de bici + kayak, baños de bosque, … hasta cursos de supervivencia y bushcraft en plena naturaleza. Propuestas con valor añadido que escapan de la rutina y que nos han ayudado a no acordarnos ya de aquellos días de confinamiento.

Y todo ello, en un entorno seguro. Porque si en algún lugar se puede disfrutar manteniendo la necesaria distancia de seguridad, en pequeños grupos que no son del ámbito familiar de cada uno, es en la naturaleza.

A LA BÚSQUEDA DE UN TURISMO SEGURO

La conclusión que obtenemos al repasar los puntos que hemos tratado es que los viajer@s se decantarán por destinos que se asimilen como turismo seguro. La tendencia será la de visitar espacios poco concurridos, al aire libre, no tan populares pero con mucho que ofrecer, así como la de disfrutar de actividades privadas con personas del círculo más próximo, que aporten al cliente la tranquilidad de disfrutar sintiéndose seguro.

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